Por qué la automatización es una prioridad para los CEOs del grocery europeo

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La automatización ha dejado de ser una cuestión exclusivamente operativa para convertirse en una decisión estratégica en el grocery europeo. Con el consumo prácticamente estancado y una presión cada vez mayor sobre la rentabilidad, mejorar la eficiencia del almacén se ha convertido en una de las principales vías para ganar capacidad de adaptación.

Vista aérea de un robot AutoStore, sistema de fulfilment automatizado

El grocery europeo, gran consumo alimentario, ha vivido durante mucho tiempo con el viento a favor. Mientras el consumo crecía cada año, el sector podía absorber ciertas ineficiencias internas sin que su impacto resultara demasiado visible en la cuenta de resultados. Pero ahora el consumo apenas repunta, los costes estructurales aumentan y las palancas de crecimiento que antes sostenían el negocio generan cada vez menos resultados.

Ante ese escenario, los CEOs del sector han reordenado sus prioridades y la automatización ha pasado a ocupar el segundo lugar de su agenda, justo detrás de la presión sobre los márgenes, que encabeza la lista desde hace cinco años, según se desprende de The State of Grocery Retail Europe 2026, el informe elaborado por McKinsey, EuroCommerce y Europanel a partir de una encuesta a más de 35 directivos y más de 15.000 consumidores de 14 países europeos.

¿Qué está cambiando en el sector europeo del grocery?

El sector de la alimentación afronta una combinación de cambios que condicionan directamente su capacidad de crecimiento y su rentabilidad:

  • El volumen apenas crece. Descontada la inflación, el avance real previsto hasta 2030 se limita a un 0,2% anual.
  • Los costes estructurales están en máximos. Los gastos generales y administrativos han tocado techo con el 19,7% de la facturación.
  • Los márgenes siguen sin despegar. El EBIT del sector lleva ya dos años estancado en el 2,8%.
  • Los canales se han multiplicado y la fidelidad se ha fragmentado. Casi la mitad de los consumidores que compran online lo hacen en un supermercado distinto del que frecuentan de forma presencial.
  • El consumidor ha cambiado de hábitos. El negocio de comida lista para consumir crece muy por encima del grocery tradicional, impulsado especialmente por las generaciones más jóvenes.
  • Cada metro cuadrado adicional rinde menos. La superficie comercial ha crecido más del doble que el volumen gestionado desde 2019.

¿Cómo repercuten estos cambios en el almacenaje?

Si el volumen no crece, cada pedido debe prepararse con menos errores y a un coste menor, porque ya no existe un incremento de ventas capaz de compensar una operación ineficiente. Si los canales se multiplican y la fidelidad se fragmenta, una misma instalación debe absorber patrones de demanda muy distintos y menos previsibles. Y si el consumidor demanda más producto fresco, refrigerado o listo para consumir, el almacén tiene que gestionar más referencias y más condiciones de conservación dentro del mismo espacio.

En conjunto, estas presiones convergen en un mismo punto. La operación logística deja de ser un centro de coste que simplemente hay que mantener bajo control y pasa a convertirse en uno de los pocos ámbitos en los que una compañía todavía puede mejorar su rentabilidad de forma tangible, con independencia de la evolución del mercado. Es precisamente ahí donde entra la automatización. No como una apuesta tecnológica aislada, sino como una respuesta directa a una acumulación de retos que ya no pueden resolverse simplemente vendiendo más.

¿Por qué la automatización del almacenaje es la respuesta más competitiva?

La automatización del almacén no elimina por sí sola la presión sobre los márgenes, pero sí ofrece una de las pocas vías para mejorar la rentabilidad sin depender de que aumente el consumo o suban los precios.

Se trata, además, de una tecnología madura y plenamente operativa, muy alejada de la imagen futurista de robots humanoides atendiendo al consumidor en tienda. Los almacenes y las zonas de preparación llevan años utilizando soluciones automatizadas con resultados reales demostrados. Es ahí donde se concentra hoy una de las principales oportunidades del grocery y del e-grocery.

Esa oportunidad se apoya en tres frentes concretos:

1. Porque permite operar mejor cuando vender más ya no es una opción

Con el volumen estancado, la competitividad ya no depende únicamente de cuánto se vende, sino de cómo se opera. La productividad en la preparación de pedidos, la reducción de errores, el aprovechamiento del espacio y la capacidad de absorber picos de demanda sin desestabilizar la operación se convierten en variables decisivas. Son, precisamente, los ámbitos en los que la automatización puede aportar mejoras más directas y medibles.

“Cuando el crecimiento en volumen deja de ser una palanca fiable, la competitividad ya no depende solo de vender más, sino de operar mejor, y el almacén es exactamente el sitio donde esa mejora se puede medir con números concretos, no con proyecciones», explica María Angulo, directora de Ventas de Element Logic en España y Portugal.

2. Porque da la flexibilidad que exige una operación cada vez más diversa

El grocery ya no se limita a la reposición diaria de la tienda física. Hoy conviven: la compra online, el click and collect, las entregas programadas, los productos listos para consumir, la reposición continua y unos surtidos cada vez más amplios. Y el consumidor no se comporta igual en cada canal, lo que multiplica los patrones de demanda que una misma operación tiene que absorber.

El reto ya no es solo preparar más pedidos. Es preparar pedidos más diversos, con mayor rapidez, mayor precisión y capacidad real de adaptación, sin que eso implique multiplicar espacio, plantilla o complejidad de forma descontrolada. Es precisamente esa flexibilidad, más que el volumen en sí, la que empieza a marcar la diferencia entre una operación logística que aguanta el ritmo del negocio y otra que lo frena.

3. Porque resuelve el reto del frío sin duplicar infraestructura

La alimentación fresca, refrigerada y congelada añade una dificultad específica. Gestionar distintas temperaturas dentro de una misma instalación ha implicado tradicionalmente duplicar infraestructuras, aumentar el consumo energético y someter a los operarios a condiciones de trabajo especialmente exigentes.

Durante años, la respuesta habitual ha consistido en ampliar las zonas frigoríficas o construir instalaciones separadas. Sin embargo, se trata de una solución costosa, lenta de ejecutar y cada vez más difícil de justificar en un contexto de presión sobre la inversión.

La alternativa pasa por integrar distintas zonas de temperatura dentro de un mismo sistema automatizado, en lugar de multiplicar instalaciones independientes. Element Logic integra en su portfolio la solución multitemperatura de AutoStore, que permite combinar producto congelado y refrigerado dentro de una misma estructura. Las estaciones de picking se sitúan en un entorno de temperatura agradable para los operarios y el sistema puede reducir el consumo energético hasta un 40% frente a configuraciones tradicionales con zonas separadas.

«El frío es el ejemplo perfecto de un problema que ya no se resuelve con más metros cuadrados, sino con mejor diseño de la operación», señala María Angulo. «Cuando consigues que congelado y refrigerado convivan en un mismo sistema, sin que los operarios trabajen bajo cero y sin disparar la factura energética, no solo mejoras la eficiencia, también resuelves un problema de bienestar laboral que en este sector lleva demasiado tiempo sin respuesta real”.

¿Estás pensando en automatizar tu almacén de grocery?